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"El pertenecer a Acción Solidaria ha aportado, esencialmente, profundidad a mi vida"

Maria José

Mi nombre es Mari Jose y tengo 27 años. Tengo una hermana y un hermano mayores que yo. He estudiado ingeniería técnica y ahora estoy trabajando, aunque no de forma estable.

Cuando tenía 15 o 16 años me dedicaba a salir y a hacer, como se suele decir, el gamberro. Pero cuando pasó el tiempo me di cuenta de que en la vida había algo más que los buenos momentos puntuales y que debía encontrar una continuidad y un sentido a lo que hacía.

Me incorporé a un grupo de confirmación que había en mi barrio y allí conocí a gente estupenda y a mis actuales amigas. En este grupo he estado durante ocho años aproximadamente. Al mismo tiempo empecé en un grupo eskaut gracias a la idea de una de mis amigas de ir al monte los fines de semana. Esa fue la intención con la que empezamos, aunque luego resultó ser una experiencia inolvidable.

Al cabo de tres años dejé el grupo eskaut, ya que quería dedicarme a menores en situación de riesgo, es decir, aquellos qu son maltratados o que no tienen una estabilidad familiar. Esto también ha supuesto un cambio importante en mi vida, al ver cerca de tu casa realidades tan distintas. Respecto al grupo de confirmación se disolvió ya que cada uno prefirió seguir caminos distintos. Ahí es donde entra Acción Solidaria.

Aunque seguía en grupos de acción, quería un grupo en el que seguir trabajando la parte espiritual que hace falta cuando te metes en historias sociales. Si no tengo ese punto de apoyo me resulta muy fácil evadirme.

Acción Solidaria me ha ayudado a conocerme y ha plantearme aquellos temas que nunca me había atrevido a plantearme. Me ha aportado una visión moderna de la religión que me ha hecho sentirme más orgullosa de ser cristiana. Además tiene una visión activa de la religión, por eso lo de Acción Solidaria, porque es solidaridad desde la acción. También me gusta que se centre en lo que menos tienen, que entendamos los cambios que se están produciendo en la sociedad desde los ojos del más pobre.

Tengo reuniones y convivencias a las que me gusta ir, aunque a veces el trabajo me lo impide. Mi hermano ha empezado en la acción con nosotros y le va muy bien. Mis amigas me acompañan a actos puntuales. Creo que ha sido algo beneficioso para todos. Mi novio no está en Acción Solidaria tiene de bueno el cambio de experiencias que supone.

Cuando salgo de una reunión o de alguna acción me siento a gusto conmigo misma y esa sensación de aprovechar la vida no la siento de la misma manera cuando hago otras cosas. El pertenecer a Acción Solidaria ha aportado, esencialmente, profundidad a mi vida.