Hola,
soy Aitor, miembro de la comunidad Acción Solidaria en Bilbao. Tengo
30 años, y los diez últimos los he vivido como miembro de esta comunidad
-aunque en diferentes países. En efecto, soy bilbaíno de origen, y
aquí he crecido y vivido hasta los 24 años. Estudiaba psicología cuando
recibí la invitación a conocer la comunidad y me pareció una buena
idea, pues llevaba conmigo años de educación en mi parroquia de origen
-en Rekaldeberri- y pensé que podía ser una oportunidad de seguir
personalizando la fe en el Dios de Jesús de Nazareth.
Puedo
decir que mis expectativas iniciales se iban cumpliendo a medida que
pasaba el tiempo. No habían pasado más que los seis primeros meses
y ya iba notando que mi vida había cambiado bastante. Si hasta entonces
la vida grupal había sido como la piscina donde aprendí a nadar, ahora
me encontraba como nadando en el mar. En el grupo íbamos iniciándonos
a la oración, al compromiso con personas necesitadas, a la profundización
en el evangelio. En verano además completábamos la experiencia del
curso con algún campo de trabajo. Yo estuve en Valencia y en Málaga,
en barriadas marginales.
Junto
a otros compañeros y otras compañeras de la comunidad fuimos integrándonos
en plataformas sociales: primero Bilbo Etxezabal, luego S.O.S. Racismo,
ambas de apoyo a inmigrantes. Iba así descubriendo la realidad más
difícil de nuestro entorno, a la vez que encarnando un ideal cada
vez más atractivo para mí: vivir unidas la fe en Jesús y la lucha
por la justicia. Un monitor me invitó entonces a participar en
un retiro sobre la vocación y el Tercer Mundo.
El
quinto año de carrera seguí un año más en la comunidad de disponibles
de Bilbao, a modo de "noviciado", pero manteniendo el compromiso social,
además de la formación académica -curso puente hacia la carrera de
teología. Acabado éste, fui como objetor de conciencia a Trujillo
(Perú), donde hay también comunidad de Acción Solidaria. En ella viví
el año que duró mi prestación social, con un hogar de niños trabajadores
y de la calle dependiente de Caritas Trujillo.
Estando
aún en Perú recibí la propuesta de continuar mi formación en El Salvador,
un país muy castigado por la desigualdad, además de por desastres
como el Huracán Mitch o el reciente terremoto. Acepté el reto. Había
que fundar una comunidad de Acción Solidaria, comprometida además
con las necesidades de tanta gente pobre como allá vive. Han sido
tres años de vida en El Salvador, aprovechados además para completar
mis estudios teológicos.
Actualmente,
desde mi regreso de Centroamérica, estoy haciendo tesis doctoral en
psicología. Desde octubre vivo en el seminario diocesano de Bilbao,
preparándome para ser ordenado sacerdote. Ciertamente este paso guarda
mucha relación con los años pasados en Perú y El Salvador, donde se
percibe una gran solicitud pastoral por parte de muchas personas necesitadas,
habitantes de las periferias marginales. Sin duda que la comunidad
Acción Solidaria está detrás de esta aventura, y también codo con
codo apoyando ésta y nuevas formas de entrega y construcción
del Reino de Dios. El encuentro semanal con mis compañeros y compañeras
de Acción Solidaria sigue enriqueciéndome como el primer día, aportándonos
mutuamente el testimonio de seguir humildemente, de diferente forma,
el camino de Jesús, conscientes de que somos cristianos porque tenemos
hermanos y hermanas que lo son. Con esto acabo; ojalá que esta comunicación
te haya servido. Agur bero bat.