Somos
partidarios del progreso. Pero vemos que el progreso actual está
levantado sobre el desarrollo de la minoría y el subdesarrollo de
la mayoría. Un desarrollo que beneficia a los países ricos y
a las clases altas y medias no es progreso. Rechazamos un sistema
que apoya a los fuertes y deja tirados a los débiles. Rechazamos
el desarrollo de las migajas, que da a los pobres lo que les sobra
y al final.
Buscamos
otro progreso: un desarrollo solidario y ético para todas las personas.
Los pobres nos dan la clave y la medida del verdadero progreso.