Nos
rebelamos al ver a tanta gente pobre que ni tiene ganas, ni sabe,
ni puede participar y menos aún defender sus derechos. Vemos países
ricos llenos de excluidos, con enormes bolsas de pobreza e incultura;
democracias que son propiedad de una minoría, en las que más de
la mitad son excluidos; naciones de larga tradición democrática,
con abstenciones altísimas que denotan escepticismo.
No
se puede reducir la democracia a las elecciones. El mejor medio
de impulsar la acción democratizadora es el desarrollo del tejido
asociativo.
Nos
implicamos con la democracia en la participación y acción de
base. Estamos tajantemente contra la dictadura porque es contraria
a la persona humana, contraria sobre todo a los pobres y por eso
mismo contraria a Dios.
Estamos
empeñados en la democracia con justicia, donde los pobres sean tan
ciudadanos como los demás.