Los
cristianos seguimos a un crucificado. Nacimos en el conflicto y
hemos sufrido persecuciones a lo largo de la Historia.
Hoy
nuestras comunidades se asientan en lugares que padecen violencia
de distintos tipos. Por eso buscamos y luchamos por la paz.
Pero
hemos de gritar que la paz no es la simple ausencia de guerra. Hay
situaciones sociales que generan marginación, explotación y muerte.
Nuestra
acción por la paz se central en el compromiso pro la justicia. Somos
partidarios/as de iniciativas de reconciliación pero luchamos, además,
por los Derechos Humanos.
Condenamos
la guerra y el terrorismo. También la violencia estructural.
La
paz exige reformas políticas y sociales y cambios de actitud.
Nuestra
paz es amor, justicia y derecho.