Jesús
pone en primer plano el compromiso solidario y la fe
para asumirlo sin reservas. Él practicó lo que enseñó. Su compromiso
con los pobres lo enfrentó al sistema social y religioso. Su entrega
fue absoluta y la consecuencia fue su muerte en cruz.
La
fe en Jesús nos lleva a creer que el bien vence al mal y la solidaridad
a la injusticia. Apostamos por una fe unida a la razón que nos empuja
a la acción y compromiso por un mundo nuevo.